Historia


Durante el año 1931 el Ing. Juan Antonio Rodríguez toma posesión del área. A principios de 1932 se inicia la construcción de la residencia según proyecto y dirección de los Ing. Hill y Andrés. Dichos trabajos se prolongan hasta el año 1933.

De estilo colonial, la residencia se llamó inicialmente “El Muro”. El nombre Fortín de Santa Rosa fue concebido posteriormente por el Ing. Rodríguez; quizás porque se cree que durante la construcción se encontraron en el lugar baluartes militares de la época de la colonia enterrados. Puede haber sido un escondite de los patriotas revolucionarios que se armaron para la toma de la ciudad de Montevideo en 1825.

El edificio tenía una superficie de más de 250 m2 formando un cuadrado. La planta y estilo se conservan todavía, pero ahora, con otra planta superior y mirador. El frente de la residencia tenía una particular conformación; se entraba a través de un fuerte portón de madera, con herrajes y cerraduras propias de la época colonial. A cada lado hay hasta hoy dos faroles y dos mirillas para la vigilancia armada en el interior.

En su frente se instalaron dos antiguos cañones flanqueados por gruesas cadenas. Estos habían sido exhumados en la primitiva ubicación del Templo Inglés (Cubo del Sur) a fines del siglo XIX.

Se logra de esta manera un conjunto arquitectónico de estilo colonial que cubre un área de 30 metros de lado. Interiormente se conserva el patio central de 12 x 18 mt. con cantero central revestido de cerámica.En diciembre de 1950, con la firma del contrato de arrendamiento, el Sr. Negler Gebs inaugura la hostería.

Durante muchos años el Fortín de Santa Rosa permaneció aislado entre bosques y barrancas. Desde su construcción hasta 1949 sólo podía llegarse por el precario camino vecinal que parte desde la estación Atlántida.

Desde hace años se han tejido innumerables mitos con referencia al edificio de El Fortín. El Fortín de Santa Rosa es un auténtico orgullo departamental que no necesita ningún tipo de leyenda; vale por sí mismo. Esta casona casco de estancia y fortín español. Su nombre proviene de galeón español naufragado en estas costas que se llamaba Santa Rosa, como afirman algunos. Los cañones se utilizaron para defenderse de los piratas, españoles, portugueses e ingleses en el Cubo del Sur en la ciudad de Montevideo.