Un lugar único
Como perdido en algún lugar del tiempo, y a tan solo minutos de la ciudad de Atlántida, descansa el Fortín de Santa Rosa. Entre las añejas murallas de estilo neocolonial de esta casi centenaria Hostería, se albergan miles de legendarias historias, rebosantes de magia y encanto.
Custodiando celosamente su exterior, flanqueados por gruesas cadenas, se emplazan dos antiguos cañones que según se cree, sirvieron para defenderse de los piratas Españoles, Portugueses e Ingleses en la ciudad de Montevideo.
Al Fortín se ingresa a través de un fuerte portón de madera, con herrajes y cerraduras propias de la época colonial. A cada lado se conservan hasta hoy, dos faroles y dos mirillas que se usaban para realizar la vigilancia armada del lugar.
Al igual que en las majestuosas Crónicas de Narnia, al cruzar el mítico portón, comienza la magia. En torno al colorido patio central adornado de vivaces flores y plantas, se desarrolla la vida del lugar. Allí se entrecruzan las vivencias antiguas y las nuevas, dando origen a un sinfín de leyendas y de deliciosas anécdotas.
¿Será que la Hostería habrá albergado alguna vez a alguna realeza olvidada, que se habrá paseado por sus pasillos y habrá tal vez, reposado en sus hermosas camas de estilo colonial?
¿Acaso también, tan destacadas visitas, habrán contemplado el mar, muestro precioso mar, desde sus exquisitos balcones?
Por algo poetas como Pablo Neruda, Noelia Guaragna o la querida Susana Rinaldi, le dedicaron alguno de sus poemas.
La Hostería Fortín de Santa Rosa se erige como un vigía viviente de nuestra historia. Allí se dan la mano presente y pasado de nuestro ser uruguayo.